La Anónima proyecta desembarcar en San Francisco y reconfigura el mapa supermercadista local
La cadena nacional de supermercados La Anónima presentó una solicitud formal de factibilidad para instalar una nueva sucursal en la ciudad de San Francisco, sumándose al creciente movimiento de expansión comercial.
El proyecto, impulsado por la empresa Sociedad Anónima Importadora y Exportadora de la Patagonia, contempla la construcción de un local de gran escala en el loteo Libertador II, ubicado en la intersección de Bv. Buenos Aires, Guatemala y calle pública, en la zona norte de la ciudad.
La iniciativa ya fue elevada al municipio y actualmente se encuentra bajo análisis en el área de Desarrollo Urbano, donde se evalúa su encuadre dentro del Código de Edificación. En ese sentido, el secretario de Infraestructura, Carlos Ortega, explicó que el terreno propuesto cumple con los parámetros establecidos por la ordenanza N° 7588, que autoriza desarrollos comerciales de este tipo en la denominada Zona 6.
El proyecto incluye un salón comercial, depósito, áreas de servicio y una playa de estacionamiento propia. Una vez otorgada la factibilidad por la Comisión de Radicación de Supermercados, la firma deberá presentar el legajo técnico con planos y documentación correspondiente para avanzar con la ejecución de la obra.
Un nuevo competidor de peso
La posible llegada de La Anónima se enmarca en un contexto de notable dinamismo comercial en San Francisco. Recientemente, se confirmaron la instalación de una nueva sucursal de Supermercados Pingüino sobre bulevar Sáenz Peña al 3200, actualmente en construcción, y la apertura de otro punto de venta del grupo Careglio Hnos. —Supermercados El Chapulín— en Trigueros y Rosario de Santa Fe, zona en pleno crecimiento residencial.
En paralelo, circulan versiones sobre nuevas inversiones del Hipermercado Anselmi —junto a su cadena asociada Supermercado Norte— que podrían ampliar su presencia con otro local de gran superficie.
De los rumores al desarrollo real
Durante años, la ciudad fue terreno de especulaciones sobre el arribo de grandes cadenas. Proyectos como el SúperMami del grupo Dinosaurio quedaron en pausa ante la falta de condiciones económicas favorables. También fracasó, en 2012, un intento de desembarco de Chango Más, resistido en su momento por cámaras empresariales y comerciantes locales que temían un impacto negativo en las ventas.
Las normativas restrictivas para grandes superficies y supermercados de proximidad fueron otro freno durante un tiempo. Sin embargo, el escenario actual muestra una clara flexibilización, acompañada por una apertura institucional a nuevas inversiones que refuercen la competitividad y mejoren la oferta para los consumidores.
Un jugador consolidado en el país
La Anónima, con más de un siglo de trayectoria y fuerte presencia en el sur argentino, cuenta con más de 160 sucursales en todo el país. En Córdoba ya opera en localidades como Morteros, Arroyito y Marcos Juárez, mientras que en Santa Fe posee diez sucursales, incluyendo tres en Rafaela, la ciudad más cercana a San Francisco donde ya está instalada.
La cadena integra el grupo ABC, uno de los mayores exportadores de carne del país, y abastece sus góndolas con productos de elaboración propia, incluyendo cortes premium y derivados exportables.
Una plaza cada vez más atractiva
San Francisco se consolida como un polo estratégico para el sector retail, donde conviven firmas locales como Supermercado Norte, Supermercados 555, cadenas de autoservicio y minimercados, además de nuevos actores que apuestan por una ciudad en expansión.
La eventual radicación de La Anónima no solo aportaría más diversidad en la oferta y mejores condiciones para el consumidor, sino que también generaría nuevos empleos y una reconfiguración del mapa comercial local. En un contexto de crecimiento urbano e inversión privada, todo indica que el rubro supermercadista continuará siendo uno de los motores económicos más activos de la región.















