A 21 años de la partida de Norberto “Pappo” Napolitano, el rugido eterno del rock argentino

A 21 años de la partida de Norberto “Pappo” Napolitano, el rugido eterno del rock argentino

El 25 de febrero de 2005, el rock argentino perdió a uno de sus guitarristas y cantantes más influyentes: Norberto 'Pappo' Napolitano. A poco más de dos décadas de su fallecimiento, su figura no solo permanece intacta sino que crece con el tiempo, convertida en símbolo de autenticidad, crudeza y pasión por el blues.

Nacido el 10 de marzo de 1950 en el barrio de La Paternal, Pappo comenzó a tocar la guitarra en la adolescencia y rápidamente dejó su huella en la escena local. Integró formaciones clave del rock nacional como Los Gatos y Manal, antes de fundar la histórica Pappo's Blues, banda fundamental para el desarrollo del blues pesado en castellano.

Durante los años 80 dio un giro hacia el heavy metal con Riff, grupo pionero del género en el país y responsable de clásicos que marcaron a toda una generación. Sin embargo, su esencia siempre estuvo ligada al blues más puro, ese que lo llevó incluso a compartir escenario con leyendas internacionales como B.B. King, quien elogió públicamente su talento.

El sonido de una identidad

Pappo fue mucho más que un artista virtuoso. Fue una actitud. Con su Gibson Les Paul colgada al hombro, riffs filosos y una estética directa, construyó una identidad propia, lejos de las modas. Su frase “El rock es mi forma de ser” sintetiza una carrera atravesada por la coherencia artística.

Temas como “Sucio y desprolijo”, “Desconfío” o “El hombre suburbano” siguen sonando actuales, sostenidos por letras crudas y un sonido potente que influyó a generaciones de músicos argentinos.

El legado intacto

Su muerte en un accidente de moto en la Ruta 5 conmocionó al país. Tenía 54 años. Desde entonces, cada aniversario se convierte en un punto de encuentro para fanáticos y colegas que reivindican su obra.

En tiempos donde la industria musical cambia a velocidad vertiginosa, la figura de Pappo funciona como faro: un recordatorio de que el talento, cuando es genuino, trasciende épocas.

A 21 años de su partida, el Carpo sigue vivo en cada riff, en cada solo incendiario y en cada púa que golpea las cuerdas con furia y verdad.