María Rosa, la mujer que convirtió el intercambio de figuritas en una misión para cumplir sueños

María Rosa, la mujer que convirtió el intercambio de figuritas en una misión para cumplir sueños

Cada día, una escena se repite frente a un comercio de calle Paraguay, decenas de niños, acompañados por sus familias, llegan con el álbum del Mundial bajo el brazo, listas de figuritas faltantes y la ilusión intacta de completar cada página. Detrás de esa movida solidaria está María Rosa Mensa, una comerciante que, desde hace varios años, dedica gran parte de su tiempo a ayudar a fanáticos de todas las edades a conseguir las figuritas que les faltan.

Aunque el Mundial ya terminó, la pasión por completar el álbum sigue más viva que nunca. María Rosa decidió mantener abierta esa cadena de intercambio que comenzó mucho antes de la competencia y que hoy reúne a personas de distintos puntos de Córdoba y Santa Fe.

"Vi que tanto le costaba a todos llenar los álbumes y decidí hacer esto, ayudar a completar a todos los chicos, a las familias, a todos", cuenta con una sonrisa. Sin embargo, aclara que esta no es una iniciativa reciente. "Empecé en el Mundial de Qatar y después seguí con la Copa América. Ya hace cuatro años que estoy con esta actividad", recuerda.

Su local, MRM Regalería, ubicado en Paraguay 1271, se transformó en un verdadero punto de encuentro para coleccionistas. Allí llegan niños con sus álbumes, otros con la aplicación para controlar las figuritas y también familias que envían mensajes con los números que necesitan. "Busqué la opción de que me manden mensajitos, yo les preparo los pedidos y después cada uno se lleva las figuritas que necesita", explica.

El sistema funciona gracias a una gran red solidaria que ella misma fue construyendo. "Es una cadena: yo recibo y doy, vendo, cambio, todo así. La gente viene de toda la ciudad y también de localidades como Morteros, Villa Trinidad, Porteña, Altos de Chipión. De uno a otro se fueron pasando el dato y hoy hasta me llaman desde distintos lugares", relata.

La tarea demanda muchas horas de dedicación. Antes de abrir el negocio, María Rosa ya está clasificando sobres y preparando pedidos. "Hoy, por ejemplo, desde las seis de la mañana estuve acomodando figuritas para preparar todo y después atender al público. Es un trabajo grande, pero lo hago con mucho gusto", asegura.

Su familia también forma parte de esta iniciativa. Nietos y otros familiares colaboran ordenando las figuritas y armando los pedidos. "En casa están asombrados de ver tanta gente que viene. Están muy contentos y todos me ayudan", comenta.

Aunque perdió la cuenta de cuántos álbumes ayudó a completar, las muestras de cariño son constantes. "Son un montón. Todos me agradecen, me mandan mensajitos, me traen regalitos, yo soy feliz pudiendo ayudar", expresa emocionada.

Este año, además, la colección tuvo un significado muy especial para ella. "En pleno Mundial nació mi bisnieto Enzom y yo dije que ese álbum que estaba completando iba a ser para él y lo terminé justamente el día que nació, el 17 de junio", recuerda con emoción.

Más allá del intercambio de figuritas, María Rosa asegura que encontró en esta actividad una forma de conectar con la comunidad. "Estoy muy feliz, me hace muy bien todo esto, porque te saca de un montón de cosas y te mantiene en contacto con la gente", afirma.

Y mientras sigan apareciendo chicos con la ilusión de encontrar esa figurita difícil, ella continuará detrás del mostrador de su negocio, sosteniendo una red que va mucho más allá del coleccionismo. "Voy a estar disponible mientras ellos sigan trayendo figuritas. Esto funciona porque todos colaboran. Es una cadena y eso es lo más lindo", concluye.