Son cuatro los candidatos al diaconado permanente en la Diócesis de San Francisco

Son cuatro los candidatos al diaconado permanente en la Diócesis de San Francisco

Mediante una carta enviada por el Obispo Sergio Buenanueva de la Diócesis de San Francisco, confirmaron que son 4 hombres candidatos al diaconado permanente y que recibieron el ministerio del lectorado.

Ellos son: Luis Rolando y Raúl Quinteros de Arroyito, Walter Castellina de la localidad de El Tío y Raúl Araya de San Francisco.
 

El Obispo comentó en su mensaje “en este tiempo de camino sinodal, mientras rogamos al Señor por nuevas vocaciones, recibimos del altísimo el regalo de que cuatro hombres candidatos al diaconado permanente, recibirán el ministerio del lectorado”.

“Gracias a este ministerio la Iglesia los reconoce como aptos para comentar la Palabra y todo lo que ello implica, como por ejemplo acompañar la catequesis".

La celebración litúrgica se realizó el domingo 6 de octubre a las 19:00 hs. en el Santuario diocesano de la “Virgencita” en Villa Concepción del Tío. 

Buenanueva agregó “como preparación diocesana invitamos a seguir rezando para que el Señor nos bendiga con nuevas vocaciones, no solamente al diaconado permanente sino también al presbiterado y la vida consagrada”.

¿Qué significa ser diácono y cuáles son sus funciones?

Para la Iglesia Católica, el diácono es considerado "figura sacramental de Cristo servidor" y adquieren suma importancia para la realización de las actividades de la Iglesia.

Los diáconos pueden celebrar casamientos, bautismos y exequias. También predicar la palabra, bendecir, estar al frente de distintas tareas pastorales diocesanas como por ejemplo Cáritas, suministrar la comunión a los enfermos, etc.

A diferencia de un sacerdote, el diácono no puede presidir la celebración de una misa, consagrar la eucaristía, confesar, confirmar o administrar la unción de los enfermos.

Si bien presta su tarea en parroquias de la diócesis, el diácono depende exclusivamente del obispo lo que significa que hará su vida parroquial en el lugar donde fue designado pero además el obispo le asigna tareas de manera directa a realizar en el ejercicio de su función.

A diferencia del sacerdote, que reside en la parroquia a su cargo, el diácono vive con el resto de su familia y desarrolla su trabajo particular como lo hace cualquier otra persona.