Elecciones presidenciales en México: la más violenta y convocante de la historia

Elecciones presidenciales en México: la más violenta y convocante de la historia
Elecciones presidenciales en México: la más violenta y convocante de la historia
Elecciones presidenciales en México: la más violenta y convocante de la historia
Elecciones presidenciales en México: la más violenta y convocante de la historia

Dividido y jaqueados por la violencia, hoy los mexicanos definen a su próximo presidente, que será entre una de las dos mujeres candidatas favoritas, la primera de su género en tomar las riendas del país.

La imagen se repitió desde muy temprano en todo el país, y también en las embajadas y consulados en el extranjero: largas filas de personas aguardando para votar en la elección más grande que haya visto México en su historia, que concluirá con un nuevo hito: esta noche, por primera vez una mujer será electa presidenta.

Tan divididos como la última vez que eligieron presidente, más de 98 millones de mexicanos estaban en condiciones de votar este domingo en la elección presidencial más grande –por la cantidad de votantes, y de cargos públicos en las boletas– que haya visto el país, y luego de la campaña más violenta.

El último asesinato ocurrió horas antes de que se empezara a votar: Israel Delgado Vega, candidato a síndico en Cuitzeo, Michoacán, fue asesinado a tiros al salir de su domicilio. Ese crimen llevó la cifra de víctimas fatales a 38, y terminó por coronar el proceso electoral más violento en la historia del país.

Debido principalmente a la inseguridad, el Instituto Nacional Electoral (INE), el órgano autónomo que maneja las elecciones en México, debió levantar 222 casillas de votación –de un total de casi 156.000– en todo el país, la cantidad más alta desde el año 2000.

Claudia Sheinbaum, delfín de López Obrador, es la gran favorita para ascender a la presidencia. Su principal rival, Xóchitl Gálvez, candidata de la alianza de los partidos tradicionales, aparece relegada, aunque así y todo se mantenía latente la posibilidad de un batacazo que diera la sorpresa. Jorge Álvarez Máynez, el candidato de Movimiento Ciudadano, aparece relegado en la contienda.

“¡Qué viva la democracia! Muchas gracias a todos y a todas”, dijo Sheinbaum al votar temprano en la Ciudad de México.

La inseguridad era la preocupación principal en la mente de muchísimos mexicanos a la hora de dirimir la disyuntiva planteada por la elección: continuar con el proyecto político del presidente Andrés Manuel López Obrador, la cuarta transformación en la historia del país, o “4T”, o volver a dar un volantazo y retornar a la senda marcada por los partidos tradicionales, el PRI, el PAN y el PRD, que se unieron contra el obradorismo. El propio López Obrador planteó la elección como un plebiscito a su administración. Y para los críticos de su gobierno, el futuro de la democracia mexicana está en juego en la elección. La polarización funcionaba como un combustible para ir a votar.

 

Fuente: La Nación